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ACEITE ESENCIAL

aceites portadores básicos

Aceite Vegetal de Árbol del Neem
(Azadirachta indica)

Azadirachta indica, más conocido como «margosa» o «árbol del nim». Este árbol de hoja perenne, es originario de los países del Asia meridional, aunque su cultivo se ha extendido a países de otros continentes, siempre con climas tropicales, subtropicales o zonas muy húmedas con temperaturas elevadas. El neem crece en latitudes de entre 0 y 1000 metros sobre el nivel del mar. En la India este árbol generalmente no es cultivado en plantaciones, se encuentra en su hábitat natural o en caminos o granjas. En época de recolección se organizan cooperativas para obtener el aceite por el método de prensado de las semillas, para la posterior elaboración de jabones.

El árbol del Neem ha sido usado como medicina desde tiempos muy remotos, y son muchas las referencias sobre la eficacia de los tratamientos con este producto que aparecen en los escritos de la medicina ayurvédica.

Por sus propiedades intrínsecas es, sin duda, un tesoro biológico que constituye en sí mismo una auténtica y completísima farmacia. Posee alcaloides como la margosina y otras sustancias activas capaces de combatir eficazmente más de 60 enfermedades y dolencias comunes, tales como la tuberculosis, el sarampión, la lepra, la malaria, la diabetes, la bronquitis, los parásitos intestinales, la hipertensión, la artritis, la piorrea, la sinusitis, la sífilis, las hemorroides, la psoriasis, la tiña, úlceras, tumores y un larguísimo etcétera. Difícilmente encontraremos otro recurso vegetal tan completo y versátil y con tantas aplicaciones terapéuticas.

El neem ha sido declarado por las Naciones Unidas como «el árbol del siglo XXI». Y es que, como dijera un investigador de la Academia Americana de la Ciencia: «si hubiera que salvar una única planta de una hipotética catástrofe mundial, no habría ninguna duda sobre la elección, sería el árbol del neem».

La corteza del neem es fresca, amarga, astringente, acre y refrigerante. Es útil para las enfermedades bucodentales, la tos, fiebre, pérdida de apetito, fatiga y parásitos intestinales. Cura las heridas y también se utiliza para provocar el vómito, en enfermedades de la piel y para la sed excesiva.

Las hojas, según el Ayurveda, ayudan en el tratamiento de los desórdenes del «vatik» (dolores neuromusculares). También están indicadas para eliminar toxinas, purificar la sangre y prevenir el daño causado por los radicales libres en el cuerpo, neutralizándolos. Se usan además para tratar la mordedura de serpientes y las picaduras de insectos.

Las frutas son amargas, purgantes, antihemorroidales. Las flores se utilizan para regular el calor del cuerpo. Son astringentes y expectorantes. La corteza, la raíz, la fruta, la flor y las hojas juntas, se utilizan en enfermedades de la sangre. También es útil como refrigerante para el exceso de calor, cura las heridas y todo tipo de enfermedades de la piel.

De las semillas se extrae el denominado aceite de neem. Amargo al gusto, con una amplia gama de acción y altamente medicinal. La almendra de la semilla de neem es rica en ácidos grasos (Shelton, 1962), tiene un olor entre ajo y azufre, contiene vitamina E y aminoácidos esenciales. Estudios realizados para determinar los componentes del aceite de neem, han encontrado los siguientes porcentajes en ácidos grasos: Ácido Oleico - 52.8, Ácido Estearico - 21.4, Ácido Lineolico - 2.1, y un resto de otros ácidos grasos - 2.3, estos porcentajes varían dependiendo del lugar y del tiempo de recolección de las semillas.

El aceite de Neem es un excelente humectante que está compuesto de ingredientes medicinales reconocidos tanto científica como históricamente, el uso de este aceite en cosmética ha estado limitado por su fuerte olor y su color oscuro, solamente incorporado a jabones ha tenido mayor aceptación. Ésta es la causa principal por la que las hojas han sustituido al aceite (extraído de las semillas) para el uso cosmético y medicinal.

Existen básicamente tres métodos para extraer el aceite esencial del árbol del neem. El primer método, usado desde la antigüedad, consiste en extraer el aceite mediante prensado en frío, colocando las semillas en un recipiente, para después ejercer presión con un tornillo o cualquier otra forma que permita aplastarlas y recolectar su aceite. Con este método el aceite obtenido será más claro y menos oloroso. Elimina posibles residuos de solventes que pudieran poner en peligro la salud.

El segundo método utiliza el vapor y altas presiones para extraer el aceite: las semillas son calentadas con vapor para provocar la fluidez del aceite y posteriormente aplastada a alta presión, con este método se obtiene más aceite, pero es oscuro y muy oloroso, y pierde gran parte de sus ingredientes activos debido al calor del vapor.

El tercer método y más moderno de extracción es realizado por medio de solventes, es el más usado por la industria cosmética, ya que prácticamente se obtiene todo el aceite de la semilla: las semillas se muelen y se colocan en un recipiente que contiene algún solvente derivado del petróleo, usualmente hexano (gasolina blanca). El aceite es extraído de la semilla por el solvente, posteriormente la mezcla restante se coloca en un aparato que remueve el solvente dejándonos un aceite bastante claro. Algunas veces a «la torta de neem» (resto de la molienda), se le da el mismo tratamiento para obtener otro resto de aceite.

El aceite esencial del árbol del neem ha resultado ser altamente efectivo en los tratamientos contra el acné, sarpullido y caspa. Ayuda a reducir la erupción de la piel, es un potente cicatrizante y desinfecta las zonas dañadas por estos problemas. Además, tiene un alto poder antiarrugas.

Por otro lado, en el caso de eczemas, el tratamiento con aceite de neem dos veces al día, ha demostrado su eficacia en un 80% de los casos. Pruebas médicas demostraron que con dos aplicaciones diarias de aceite de neem, los eczemas desaparecen en diez días y, en un porcentaje altísimo de los casos (un 70%), no volvieron a aparecer hasta transcurridos tres meses. Para este tratamiento podemos usar una crema con extracto de neem, o el aceite aplicado directamente sobre la erupción.

En casos de acné sólo tenemos que limpiar la cara con agua tibia y aplicar unas gotas de aceite en la zona afectada. El poder cicatrizante y antibacteriano del aceite de neem hace que los granitos reduzcan considerablemente su tamaño sin dejar marcas.

Para casos de caspa y caída del cabello, se pueden aplicar unas gotas de aceite de neem directamente sobre el cuero cabelludo, o aplicarse champú con extracto y aceite de neem.

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