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Principales Quimiotipos presentes en los Aceites esenciales

Componérselas para conocer todos los aceites esenciales que «florecen» en el mercado, puede resultar una tarea harto complicada teniendo en cuenta  que actualmente se utilizan en Aromaterapia entre 200 y 300 plantas, cada una con sus características particulares. Además, la composición bioquímica de las plantas es tan compleja, que una misma especie puede presentar propiedades muy diferentes dependiendo de su variedad, de la parte de la planta que se emplea en Aromaterapia, del suelo en el que ha crecido, el clima, el tipo de soleamiento o el momento en que se ha cosechado, de un año a otro, de una estación a otra o incluso del momento del día.

La calidad de un aceite esencial puede variar tanto en el espacio como de un productor a otro y en el tiempo, o en un mismo terreno, por ejemplo. En realidad, cada frasco de aceite esencial es único. Al igual que los amantes del buen vino, los expertos en aceites esenciales pueden hablar de añadas, de cosechas mejores o peores de estos aceites…

La noción de «quimiotipo» fue introducida por Pierre Franchomme en 1975. Una misma planta puede segregar sustancias muy diversas en función de factores como el soleamiento, el tipo de sol, el clima, el momento de la cosecha o el lugar geográfico del cultivo. El análisis bioquímico de los aceites esenciales mediante cromatograma en estado gaseoso (en muy raros casos, mediante cromatograma líquido de alto rendimiento), ha permitido distinguir los aceites esenciales y clasificarlos por familias y subfamilias. Dichas familias se conocen como «quimiotipos». El  análisis mediante cromatograma muestra unos «picos» correspondientes a las moléculas presentes en el aceite.

Para usar aceites esenciales con fines terapéuticos, es preciso que estos sean «quimiotipados». Un aceite esencial quimiotipado ofrece la máxima garantía en cuanto a calidad y seguridad. Para poder beneficiarse de los efectos terapéuticos de los aceites esenciales, es imprescindible elegir marcas que garanticen aceites esenciales quimiotipados, 100% puros, 100% naturales y 100% integrales.

Cuando hablamos de Aromaterapia científica, la noción de quimiotipo recobra todo su significado. Conocer el quimiotipo nos permite saber con exactitud las propiedades de un aceite esencial, así  como las contraindicaciones específicas en base a sus componentes químicos.

 

PRINCIPALES QUIMIOTIPOS PRESENTES EN LOS ACEITES ESENCIALES:

 

Ácidos

Son sustancias poco abundantes de las que sólo aparecen trazas. Los subquimiotipos más conocidos son el ácido agático, el ácido citronélico, ácido fórmico, ácido geránico, ácido de costo, ácido pínico y el ácido isovalérico.

Propiedades físicas: escaso significa también muy valioso. Así es que los ácidos son uno de los antiinflamatorios más potentes, son famosos por sus propiedades espasmolíticas.

Efectos físicos y energéticos: los ácidos relajan y ayudan a relativizar.

Tolerancia y contraindicaciones: bien tolerados.

Algunas esencias con ácidos: costo hortense (Saussurea lappa), enebro común (Juniperus communis) y sándalo (Santalum álbum).

 

Aldehídos

Los aldehídos son muy frecuentes y se suelen distinguir dos tipos, unos calmantes y relativamente bien tolerados por vía cutánea (como el benzaldehído, el citral, el citronelal, el cuminal, el geranial, el mirtenal y el neral). Los demás, junto con el cinamaldehído, que contiene la corteza de Cinnamomum verum y Cinnamomum cassia, no son aliviadores, sino muy irritantes para la piel.

Propiedades físicas: los aldehídos del primer tipo son importantes antiinflamatorios, además de espasmolíticos, ya que consiguen relajar el sistema muscular y neurovegetativo. Los demás también tienen potentes efectos viricidas.

Efectos físicos y energéticos: los aceites esenciales con aldehídos son perfectos para equilibrar un sistema nervioso frágil, porque apaciguan temores, activan el plexo solar y ayudan a salir de situaciones aparentemente sin solución. Relajan y adormecen, pero este efecto sedante sólo se produce cuando se diluye una gran concentración del aceite esencial en aceite vegetal (50% como mínimo). En estado puro, un aceite esencial con aldehídos puede causar efectos contrarios.

Tolerancia y contraindicaciones: la tolerancia cutánea varía en gran medida dependiendo del tipo de aldehído. El citronelal se puede tolerar extremadamente bien incluso en estado puro, y el citral, puede resultar irritante para determinadas constituciones, mientras que el cinamaldehído es probablemente una de las sustancias más irritantes para la piel.

Algunas esencias con aldehídos: albahaca cítrica (Ocinum basilicum citriodorum), árbol del té alimonado (Leptospermum citratum), canela de Ceilán (corteza) (Cinnamomum verum), eucalipto azul o aromático (Eucalyptus citriodora), eucalipto staigeriana (Eucalyptus staigeriana), hierba limón (Cymbopogon flexuosus), hierbaluisa (Lippia citriodora) y melisa (Melissa officinalis), mirto alimonado (Backhousia citriodora), tomillo alimonado (Thymus vulgaris var. Limón) y verbena exótica (Litsea citriodorata).

 

Cetonas monoterpénicas

Están presentes en muchos aceites esenciales y sus propiedades son muy apreciadas para combatir un gran número de patologías. En cambio, deben utilizarse con muchísima precaución, ya que las cetonas monoterpénicas son peligrosas en diferentes grados.

Las más extendidas son: borneona (alcanfor), fenchona, criptona, isomentona, pinocarvona, piperitona, L-carvona, D-carbona, jasmona, tegetona, verbenona y mentona.

Propiedades físicas: las cetonas monoterpénicas son cicatrizantes, lipolíticas, mucolíticas, anticoagulantes y regeneradores cutáneas y celulares. Además, tienen una considerable capacidad regeneradora para el hígado y el páncreas.

Efectos físicos y energéticos: las plantas que contienen cetonas monoterpénicas no parecen físicamente encarnadas, sino que parecen cubiertas por un velo blanco. Es más, su uso marea un poco. Desde el punto de vista energético, permiten aceptar con naturalidad otras dimensiones, activan el tercer ojo y aportan claridad en lo relacionado con la espiritualidad. Además, logran concienciarnos de nuestra vocación y nos permiten juzgar nuestras relaciones sociales con objetividad.

Tolerancia y contraindicaciones: las cetonas monoterpénicas son probablemente las sustancias más delicadas de utilizar en Aromaterapia, ya que su neurotoxicidad y su efecto abortivo requieren mucha precaución según el tipo de aceite esencial que se utilice, la dosis prescrita, la vía de administración y la duración del tratamiento. La administración interna es la más peligrosa, seguida de la vía rectal y vaginal. La aplicación por vía cutánea en momentos puntuales es la menos crítica, pero en todos los casos, la neurotoxicidad se acumula con el tiempo, aunque sea a pequeñas dosis. Por consiguiente, sólo puede prescribir un tratamiento con cetonas monoterpénicas un médico aromaterapeuta confirmado, y queda prohibido a embarazadas o lactantes y niños menores de 10 años. En cambio, el uso por vía olfativa no presenta inconveniente alguno.

Algunas esencias con cetonas monoterpénicas: Artemisa (Artemisia hierba-alba), cantueso (Lavandula stoechas), espliego, alhucema (Lavandula latifolia), eucalipto (Eucalyptus globulus), hisopo (Hyssopus officinalis), menta piperita (Mentha piperita), menta poleo (Mentha pulegium), nagarmusta  (Cyperus scariosus), palo santo (Bursera graveolens), romero alcanfor (Rosmarinus off. Camphoriferum), romero verbenono (Rosmarinus off. Verbenoniferum), salvia real (Salvia officinalis) y tuya (Thuja occidentalis).

 

Cetonas sesquiterpénicas y diterpénicas

Éstas son «cetonas buenas», ya que no son neurotóxicas ni abortivas, y además, son sustancias prácticamente inocuas para la piel.

Las más extendidas son: α- y β-atlantona, italidiona, irona, nutcatona, α- y β-vetiverona, germacrona, jonona y valerona.

Propiedades físicas: las cetonas sesquiterpénicas están consideradas como potentes fungicidas, además de regeneradoras cutáneas, cicatrizantes y mucolíticas.

La cetona diterpénica es muy escasa, tiene las mismas propiedades y además, es muy anticoagulante, por tanto, es excelente para los hematomas.

Efectos físicos y energéticos: los aceites esenciales con estas sustancias abren las puertas del subconsciente, ayudan a sobrellevar heridas psíquicas bloqueadas en él, y tienen efectos cicatrizantes en los cuerpos sutiles. Además desarrollan la intuición y la autoestima.

Tolerancia y contraindicaciones: excelente tolerancia cutánea.

Algunas esencias con cetonas sesquiterpénicas y diterpénicas: cedro del Atlas o Himalaya (madera) (Cedrus atlántica o Cedrus deodora), cipriol nagarmusta (Cyperus scariosus), espinacardo (Nardostachys jatamansi), manuka (Leptospermum scoparium), mirra (Commiphora myrrha), siempreviva olorosa (Helichrysum italicum), té de labrador (Ledum gænlandicum) y vetiver (Vetiveria zizanoides).

 

Cumarinas

Las cumarinas sólo se presentan en trazas y exclusivamente en las cáscaras d cítricos junto con las furocumarinas. Entre ellas, nos encontramos con angelicina, bergamotina, bergapteno, bergaptona, psoraleno, umbeliferona y visnadina.

Propiedades físicas: las aceites esenciales con cumarinas son anticoagulantes, espasmolíticos e hipotensores.

Efectos físicos y energéticos: las cumarinas calman, relajan y alivian al tiempo que estimulan la felicidad y el buen humor, fomentan la creatividad y la intuición, además de favorecer la comunicación. Están muy indicadas en difusión, por ejemplo en aulas de enseñanza o en centros terapéuticos.

Tolerancia y contraindicaciones: las furocumarinas son fototóxicas y por tanto, muy desaconsejables por vía cutánea. Las reacciones son muy variables según la sensibilidad de la piel. Además, son poco previsibles porque los aceites esenciales con cumarinas pueden permanecer en el organismo durante días o incluso semanas y manifestarse con unas feas manchas de pigmentación. En cambio, estas esencias son perfectas en difusión y no presentan contraindicaciones en administración oral.

Algunas esencias con cumarinas: angélica arcangélica (raíz) (Angelica archangelica), bergamota (cáscara) (Citrus aurantium sub. bergamia), hierbaluisa, María Luisa (Lippia citriodora), levístico (Levisticum officinale), limón (cáscara) (Citrus limón), Mandarina (Citrus reticulata), naranja dulce (cáscara) (Citrus aurantium var. Dulcis) y pomelo (cáscara) (Citrus paradisii).

 

Ésteres

Son los aceites esenciales del  «buen humor». Los ésteres más importantes son: acetato de bornilo, acetato de geranilo, acetato de lavandulilo, acetato de linalilo, acetato de mentilo, acetato de nerilo, acetato de terpenilo, acetato de isobutilo, benzoato de bencilo, formiato de citronelilo, formiato de geranilo y salicilato de metilo.

Propiedades físicas: los ésteres son espasmolíticos, antiinflamatorios, calmantes, analgésicos y ansiolíticos; regulan el ritmo cardíaco y son hipotensores. Además, los aceites esenciales con ésteres son fungicidas. En combinación con monoterpenoles o sesquiterpenoles, son muy eficaces contra la micosis; combinados con sesquiterpenos o éteres, tienen muy buenos efectos en las personas que padecen alergias.

Efectos físicos y energéticos: los ésteres son los quimiotipos más euforizantes y suelen desprender mucha energía. Estimulan las endorfinas, que son las responsables de la alegría de vivir, crean entusiasmo y combaten la ansiedad. Utilizadas contra la depresión, disuelven temores y angustias favoreciendo el atrevimiento. Además, son calmantes y armonizan el estado nervioso y psicológico. Muchos aceites esenciales con ésteres inciden en el plexo solar y el chakra del corazón.

Tolerancia y contraindicaciones: lo ésteres no presentan contraindicaciones y se toleran muy bien tanto por vía cutánea como por vía oral.

Algunas esencias con ésteres: albeto blanco (Abies pectinata), abeto siberiano (Abies sibirica), amaro, salvia romana (Salvia sclarea), arrayán, mirto (Myrtus communis myrtenylacetatiferum), azahar (Citrus aurantium var. amara), cananga, ilang-ilang (Cananga odorata), cardamomo (Elettaria cardamomum), geranio borbón (Pelargonium asperum), hojas (bergamoto, naranjo, mandarino, limonero), jara del ládano (Cistus ladoniferus), lavanda (Lavandula vera), manzanilla europea (Chamaemelum nobile), picea negra, blanca y azul (Picea mariana, alba, pungens), rosa de Damasco o de Bulgaria (Rosa damascena).

Éteres

Los más conocidos son: carvacrol metil éter, metilcavicol, metileugenol, mirtenil metil éter y timol metil éter.

Propiedades físicas: los éteres limpian el tracto intestinal, relajan el aparato digestivo y calman el sistema nervioso en general. Tienen efectos antihistamínicos, analgésicos y antivíricos, además de ser espasmolíticos muy potentes. Son de gran ayuda para combatir las alergias.

Efectos físicos y energéticos: los éteres relajan el plexo solar y regulan el sistema nervioso, ayudan a aflojar tensiones y a enfrentar depresiones o emociones para llegar a formar una opinión clara y objetiva.

Tolerancia y contraindicaciones: en aplicación pura, pueden provocar irritaciones cutáneas en algunas personas, pero se toleran muy bien diluidos.

Algunas esencias con éteres: albahaca exótica o tropical (Ocinum basilicum), estragón (Artemisia dracunculus), hinojo (Fæniculum vulgare var. dulce).

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