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Aceite Vegetal de Espino Amarillo
Hippophae rhamnoides

Aceite Vegetal de Espino Amarillo (Hippophae rhamnoides)


El aceite de espino amarillo, o más bien los aceites, forman parte de las plantas tradicionales que se llevan utilizando desde hace mucho tiempo en la medicina popular en Rusia, China, Tíbet o Mongolia, donde crece en abundancia este arbusto de preciosas bayas rojas anaranjadas.

Su cosecha se escalona entre agosto y noviembre en función de la región y de las propiedades que se buscan (vitamina C, cantidad de aceite…).

Una de sus raras cualidades es que contiene aceite tanto en la pulpa de los frutos (5 a 8,5%) como en las pepitas (12 a 16%). Por otro lado, según la parte del fruto que se utilice, se obtendrán aceites de propiedades muy diferentes:

Aceite de los frutos: fluido y anaranjado, por primera presión en frío de las bayas secadas o por centrifugación del zumo exprimido. Se trata de un aceite puro y estable (resistente a la oxidación). También se puede extraer por medio de disolventes para que sea más rentable, pero evidentemente, es mejor no tener en cuenta esta opción. Presenta un color intenso y por una parte es un buen protector frente a los rayos ultravioleta por su alto contenido en carotenoides (378 mg cada 100 g) y por otro, un estupendo antioxidante por su alto contenido en tocoferoles (330 mg cada 100 g). Si además tenemos en cuenta su interesante cantidad de betacaroteno y ácido palmitoleico, es lógico que se emplee en productos cosméticos, sobre todo por sus propiedades cicatrizantes, reparadoras y protectoras de los tejidos.

Aceite de las pepitas: se suele extraer mediante calor a alta presión, pero el más interesante es el que se obtiene por presión en frío. Es un aceite de color naranja, pero más claro que el anterior, porque posee menos carotenoides; sin embargo, contiene más ácidos grasos insaturados (89% de AGPI) que el aceite de los frutos. Posee propiedades antibacterianas y regeneradoras de los tejidos epiteliales. Es un producto interesante para el metabolismo de las grasas y el colesterol por su alto contenido en estearina, pero requiere precaución en su uso por su escasa resistencia a la oxidación (aceite inestable).

Aceite de orujo: no resulta de interés puesto que antiguamente se obtenía por maceración, pero en la actualidad se extrae por medio de dióxido de carbono.

Aceite completo: en realidad es una variante natural de aceite de orujo. Las bayas del espino amarillo se comprimen en frío, después se recoge la pulpa junto con las pepitas y semillas y se congela. Posteriormente se extraerá el aceite de este orujo, que es muy interesante ya que reúne las propiedades del aceite de los frutos y las del aceite de las pepitas. Presenta incontables propiedades, en particular, la de ser extremadamente eficaz en el caso de radiaciones (rayos ultravioleta, radioterapia…). Es un aceite poco extendido, sólo se conoce el que se fabrica en La Toscana.

Con independencia del tipo de aceite elegido, conviene comprobar siempre que sea puro al 100% de primera presión en frío, silvestre o ecológico, ya que existen muchas variantes cuya calidad deja mucho que desear. En la actualidad, el aceite de espino amarillo se está analizando en numerosos estudios, no sólo en China, Rusia o Mongolia, donde ya era conocido por su amplio uso en la medicina tradicional, sino también en la India, los países del Este, Canadá, Estados Unidos, Chile, Europa… donde se evidencia con frecuencia las múltiples virtudes que se aplican con éxito.

Las plantaciones se van multiplicando por la calidad de su aceite y la riqueza de sus semillas en vitamina C (1 g por cada 100 g) y vitamina E. Dicho aceite puede presentar diferencias notables en el contenido de sus constituyentes en función de la región donde se cultiven los arbustos, la fecha de la cosecha o, la variedad del aceite utilizado (de fruto, pepitas o completo).

Propiedades terapéuticas

Antinflamatorio, antibacteriano, anestésico, antiinfeccioso, antimicrobiano, antiséptico, antioxidante (aceite de frutos), febrífugo, inmunoestimulante, hipotensor e hipocolesterolemiante, activa la circulación sanguínea, destruye los coágulos sanguíneos, limita el crecimiento de los tumores, protege la piel de los efectos de la radioterapia y demás irradiaciones.

Indicaciones terapéuticas

Aftas, gingivitis, traqueítis, afecciones del aparato digestivo, problemas cardiovasculares, diabetes, cáncer, enfermedad de Crohn, grietas, quemaduras, cicatrización, estrías, escaras, contusiones, equimosis, sabañones, abscesos, ampollas, enfermedades de la piel, manchas de envejecimiento, impétigos, lupus eritematosos, trastornos pigmentarios, acné, eccemas, vitíligo, forúnculos, afecciones de las mucosas (aparato genital, hemorroides), Candida albicans, dermatitis del pañal.

Propiedades cosméticas

Cicatrizante, emoliente, suavizante, hidratante, calmante, aliviante, nutritivo, regenerador y protector de rayos ultravioleta.

Este aceite hace maravillas en los tratamientos de la piel porque posee todas las cualidades que se esperan de un producto cosmético –y más aún-, además de cuidar verdaderamente el tejido cutáneo.

Todas las pieles se pueden beneficiar de este aceite, ya sean jóvenes o maduras, sensibles, deshidratadas, cansadas, secas, acneicas, propensas a rojeces o granos, dañadas por el sol… La aplicación regular de este aceite retrasa la aparición de arrugas así como el envejecimiento prematuro de la piel. El organismo lo absorbe perfectamente y no deja un rastro graso en la piel, sino que la deja suave, elástica y con un precioso tono anaranjado, que se reabsorbe rápidamente. Por esta razón este aceite suele diluirse con otro aceite vegetal.

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