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Cocinar con Aceites Esenciales: un Concentrado de Sabores

AromasQueCuran - Cocinar con Aceites Esenciales: un Concentrado de Sabores

Aromáticos en esencia, los aceites esenciales son concentrados de perfumes, tienen más de esencia que de cuerpo graso. Empleados por sus aromas en difusión o por sus ingredientes activos en medicina suave, se integran perfectamente en la elaboración de recetas de cocina.

Los conocemos en el ámbito de la Salud, la Belleza y el Bienestar y ahora, además, hacen una incursión en nuestras Cocinas, en nuestros platos y postres…

Los a.e. más usados son principalmente de hierbas clásicas, pero la Bergamota, la Lavanda, el Ylang-ylang, el Hinojo e incluso el Geranio, están presentes en la cocina de chefs creativos y en la mesa de gourmets innovadores.

Los aceites esenciales nos permiten descubrir sabores intensos y aportar un toque de novedad a nuestros platos tradicionales.

Natural, sabrosa y baja en calorías, la cocina con aceites esenciales presenta numerosos beneficios, pero también necesita ser meticulosamente dosificada. Son necesarias algunas recomendaciones para aprovechar al máximo esta nueva tendencia…

El Interés de los Aceites Esenciales en la Cocina

No busques aquí ningún interés nutricional, ¡los aceites esenciales no tienen ninguno! No contienen nutrientes: no contienen vitaminas, ni lípidos, ni ácidos grasos, ni en absoluto son nutricionalmente interesantes, sin embargo, quienes están a dieta se alegrarán de saber que una pequeña gota de a.e. tiene tan sólo 2 calorías… una minúscula gota en el vasto océano de las 2.000 kcal recomendadas al día.

Los aceites esenciales son interesantes desde el punto de vista de la dieta gracias a su potencia gustativa, lo que ayuda a limitar la ingesta de sal, azúcares (vainilla o canela pueden reducir significativamente el consumo de azúcar) y otras grasas que tendemos a añadir para dar "sabor" a los alimentos.

Presentan además otros beneficios: tienen un interés gustativo, olfativo y, por supuesto, para la salud, sin olvidar que son una excelente alternativa a los sabores artificiales. Porque el punto fuerte de los aceites esenciales en la cocina es, por supuesto, su capacidad para aromatizar y realzar el sabor de un gran número de platos a muy pequeñas dosis.

Cocinar con Aceites Esenciales: Cantidades y Mezclas

Los aceites esenciales son extremadamente concentrados. Por lo tanto, es importante usar dosis muy bajas para no echar a perder nuestros platos, y, sobre todo, para evitar cualquier riesgo de toxicidad.

Para perfumar un aceite vegetal, nos limitaremos a 1 gota de aceite esencial por cada dos cucharadas de aceite vegetal. Para 100 ml de aceite de oliva, por ejemplo, añadiremos 5 gotas de a.e. Una vez probado, podremos incorporar unas pocas gotas más si vemos que nuestro paladar lo permite.

Es importante prestar atención a la cantidad de aceites esenciales que consumimos en cada comida. Si no perteneces a la población de riesgo (mujeres embarazadas o lactantes, personas epilépticas, niños menores de 6 años), puedes permitirte tomarlos, pero sin superar las 2 o 3 gotas al día.

Recomendaciones para emplear los Aceites Esenciales en la Cocina

Muy fragante, el aceite esencial perfuma los platos e incluso puede reemplazar ciertas especias (comino, canela, sal, pimienta) o plantas aromáticas (romero, menta, lavanda, albahaca), especialmente cuando la temporada no se presta a ello. Pero ten cuidado, se necesita precaución. Existen riesgos reales para la salud:

Regla n° 1: compra aceites esenciales de máxima calidad, con una etiqueta que garantice el análisis bioquímico. Usa siempre aceites esenciales BIO, 100% puros y naturales, si es posible con certificado Ecocert. Algunos de los que se destinan a la práctica de la Aromaterapia no son aptos para el consumo alimentario, por lo tanto, es esencial leer bien la etiqueta, incluso buscar el consejo de un aromaterapeuta en caso de duda.

Regla n° 2: los aceites esenciales están prohibidos en mujeres embarazadas (especialmente durante los tres primeros meses de embarazo) o lactantes, personas epilépticas y en niños menores de 6 años.

Regla n° 3: respeta las dosis. Nunca tragues aceites esenciales puros: deben estar diluidos en un soporte adecuado (aceite vegetal, mantequilla, miel, yema de huevo, miga de pan, leche, azúcar...).

Regla n° 4: evita los aceites esenciales que contienen cetonas (una molécula neurotóxica). Encontramos cetonas en los aceites esenciales de Salvia (Salvia officinalis), Menta piperita (Mentha x piperita), Romero quimiotipo Verbenona (Rosmarinus officinalis QT verbenona) y Espliego (Lavandula spica).

Regla n° 5: nunca viertas directamente de la botella los aceites esenciales en el plato: vierte las gotas en una cuchara y de ésta al plato. Si la botella libera tres gotas en lugar de una, por ejemplo, tu plato se arruinará. El sabor es demasiado fuerte.

Teniendo en cuenta estas pocas precauciones, si tienes en tu botiquín aromático aceites esenciales certificados, puedes usarlos en la cocina con total tranquilidad. Los mismos aceites pueden ser empleados con fines terapéuticos y culinarios. Por ejemplo, el aceite esencial de Romero, utilizado para el tratamiento del acné, acompañará maravillosamente bien tus guisos de conejo.

Idea de receta con Aceites Esenciales: Azúcar en polvo Aromatizado

Añade 2 gotas del aceite esencial de tu elección (canela, vainilla, bergamota…) a 50 gramos de azúcar. A continuación puedes consumirlo como de costumbre, con este pequeño toque extra de sabor.

También puedes aromatizar tu miel de la misma manera: 4 gotas de a.e. (lavanda, romero, eucalipto...) para una tarro de miel de 200 gramos.

Cocinar con Aceites Esenciales: ¿Cómo?

Dosificados con moderación, los aceites esenciales aportan un aroma agradable tanto a los platos dulces como salados.

Se puede añadir ylang-ylang, por ejemplo, a un aceite de avellana o para aromatizar un helado o un carpaccio de melocotón. Los a.e. de naranja, clementina o mandarina son perfectos para bizcochos o pasteles. También se pueden usar en pescados, pizzas, en una vinagreta, mayonesa...

Miel, azúcar, jarabe de agave, jarabe de arce, masa de crêpes, leche, chocolate fundido... también se pueden aromatizar con aceites esenciales puros y naturales. Una forma saludable de darles un toque de originalidad.

Las posibilidades parecen infinitas, pero ten cuidado cuando añadas los aceites a tus platos. De hecho, los a.e. son enemigos de la cocina: en contacto con el calor su composición molecular cambia y pueden volverse tóxicos. Además, el calor alterará su sabor, pudiendo echar a perder un plato. Como norma general los aceites esenciales se añaden siempre al final de la cocción.

En la Práctica...

●  Nos aseguramos de usar aceites esenciales aptos para el consumo.

●  Se mezclan con sustancias grasas: aceite de oliva, colza, nuez, sésamo, mayonesa, yema de huevo, crema de leche... Única excepción: el uso de una licuadora. Mezcla los alimentos con tanta potencia que permite una dilución temporal (consumir rápidamente).

●  Se pueden incorporar directamente a una salsa.

●  Para los platos calientes, se añaden al final de la cocción.

●  Añadir aproximadamente 1 gota de aceite esencial por cada ración.

●  No mezcles varios aceites esenciales. Por su potente sabor se combinan con dificultad. A menos que sigas una receta específica, puedes decepcionarte con el resultado si juegas a “aprendiz de hechicer@”.

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