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Cuarto Chakra: Chakra del Corazón (Anahata)

Cuarto Chakra: Chakra del Corazón (Anahata)

También conocido como chakra cardíaco

Está ubicado en el centro del pecho, a la altura del corazón

Órganos físicos: pulmones y corazón

Color básico: verde, verde manzana o verde oscuro. La octava verde manzana, mezcla de verde y amarillo, que une la fuerza regeneradora del verde con la energía solar del amarillo. Es el «compost» energético que estimula nuestro metabolismo y nos incita a nuevas aventuras con delicadeza y motivación. El verde manzana nos ayuda a concretar nuestras propias ideas y a no depender de las de los demás. El verde oscuro es el color de la naturaleza, el color de la regeneración que simboliza la estabilidad y la integración de las leyes de la naturaleza. Este color estimula la paz interior, la estabilidad y la relatividad, calma a las personas hipernerviosas y coléricas.

Colores complementarios: rojo y rojo escarlata en el aspecto físico y para permitir encarnar ideas que vienen del corazón; magenta en el aspecto sutil y energético, como un bálsamo para el corazón.
Elemento: aire
Palabras clave: compasión, amor, ternura, amor universal, relatividad y armonía
Función sensorial: tacto
Sonidos: «fa» como nota musical y «yam» para el mantra
Minerales: venturina, peridoto, turmalina verde, fluorita verde, esmeralda, jade, cuarzo rutilado y oro
Necesidad primordial: amor
Simbología: matrimonio, alabar la necesidad de amarse a uno mismo para poder amar y dedicarse en cuerpo y alma a la otra persona

Disfunción de Anahata: posesividad, cólera, irritabilidad, voracidad, egoísmo, incapacidad de decisión, dispersión, necesidad exacerbada de querer protgerse, ausencia de sentido de la realidad, falta de objetividad, insatisfacción permanente, apego a las apariencias, desequilibrio emocional, duda, desconfianza, prejuicios, celos, envidia, hipersensibilidad, falta de amor, cobardía, pereza, dificultad para comprometerse en las relaciones, rechazo de las responsabilidades, insensibilidad ante los acontecimientos externos.

Con respecto al cuerpo físico, la disfunción de Anahata se traduce en irregularidades en el día a día, cansancio permanente, dificultad para regenerarse, taquicardia o problemas cardiopulmonares.

Acontecimientos que le pueden perturbar: deseo de reciprocidad para amar, estancamiento en el pasado y rechazo a vivir el presente, herirse o herir a los demás (reduce la energía vital), tener miedo, sentir odio, no ser íntegro en las relaciones, no quererse a uno mismo, dejarse juzgar o abusar por los demás.

Temores: miedo a la soledad, el rechazo, a la falta de amor y a perder la libertad

Armonía de Anahata: las personas con Anahata en armonía saben vivir y disfrutar dl presente, son conscientes de sus posibilidades creativas y de su capacidad para contribuir al crecimiento sobre la tierra. Se quieren y quieren a los demás, saben personar y agradecen lo que reciben de la naturaleza. Sus principales valores son: armonía, alegría y amor. Demuestran que tienen fuerza de regeneración.

Virtudes para desarrollar la armonía de Anahata: confianza en uno mismo, relatividad, alegría, felicidad, disciplina, pureza, compasión, amor incondicional, equilibrio emocional y precisión en lo que se hace.

Arquetipos relacionados con Anahata: artista, negociador, diplomático, actor o enfermero.

Después de alimentarse, divertirse y explorar el mundo, el niño trata de crear vínculos con sus semejantes. En ese momento nacen las primeras afinidades y las primeras amistades. Pregunta clava de Anahata: ¿Cómo percibo el mundo y como el mundo me percibe a mí?

El chakra del corazón nos pone en sintonía con las leyes de la naturaleza y nos une con el yo superior. Ayuda a comprender la voluntd divina, atrae el amor universal, la amistad, la compasión, la simpatía, el compartir, el espíritu de colaboración, el sentido de la responsabilidad, la capacidad de escuchar y adaptarse, el espacio, la libertad y la regenerración, pero también la amargura de las relaciones, el remordimiento, la decepción y la soledad.

Anahata es el elemento aire, el invisible que roza la piel, el que permite sentir, sin necesidad de ver ni oír. El corazón está relacionado con el tacto y la capacidad de sentir, es el punto de encuentro entre cuerpo y mente, materia y energía, arriba y abajo, visible e invisible, el mundo del espíritu y del alma, microcosmos y macrocosmos; donde tienen lugar todos los intercambios y desde donde nos abrimos al mundo.

Según un dicho amerindio, la tierra existe sólo por las relaciones que existen entre las cosas. Si el chakra del corazón goza de buena salud, las emociones instintivas de los tres primeros chakras pueden transformarse en capacidad para sentir las cosas con sabiduría y perspectiva. Un chakra cardíaco en buen estado es sinónimo de vitalidad, dinamismo, alegría y buen humor. Los trastornos surgen cuando no confiamos en nosotros mismos, cuando nos dejamos condicionar por las experiencias del pasado, cuando guardamos rencor y no sabemos perdonar. no somos capaces de pasar página, cuando no vemos la armonía y la belleza del presente, cuando no nos queremos, nos sentimos culpables y divididos en nuestros compromisos.

Estimulación de Anahata

El amor incondicional es una de las mayores virtudes, es una cualidad del chakra coronal, pero cura el chakra del corazón. Cuando los seres humanos buscan un crecimiento espiritual y se comprometen por completo en sus relaciones, nada les puede romper el corazón.

Anahata nos invita a ver la realidad material con perspectiva y abrirnos al mundo espiritual. El corazón es el centro del perdón. Cuanto mejor sepamos perdonar sin tener que renegar de nuestra propia identidad, más armonía y paz se instalarán en este chakra. La apertura del corazón es primordial para el crecimiento espiritual, pero también la capacidad de regeneración y de curación del cuerpo físico.

El ser que consigue establecer una verdadera conexión con su corazón, demuestra que tiene sentimientos y no se deja llevar por las emociones «brutas», es capaz de demostrar sentimientos sabiendo dominarlos, controlarlos y servirse de ellos con criterio. Así es cómo se canalizan las emociones para transformarlas en energía creativa.

Saber relativizar es una disciplina que nos permite aprehender nuestras emociones de una forma objetiva y utilizarlas para aumentar nuestra fuerza vital. Anahata nos conecta con el amor, pero también con el dolor y la tristeza. Como seres humanos que somos, experimentamos la polaridad de los sentimientos opuestos, si sabemos experimentar en profundidad amor, pasión, alegría y felicidad, nos abrimos al mismo tiempo a la tristeza, la frustración y la incertidumbre. Todos estos sentimientos nos ayudan a crecer, evolucionar y transformarnos.

Anahata vela por el amor divino, nos incita a sentir lo que es bueno para nosotros y también para los demás. Gracias a Anahata, somos conscientes de que el microcosmos del ser humano es el reflejo del macrocosmos del universo.

●  Ritual para armonizar Anahata: aceite para masajes «verde» con esta fórmula: 30 ml de aceite vegetal de macadamia (o hueso de albaricoque) + 5 gotas de aceite esencial de verbena exótica + 5 gotas de tsuga + 5 gotas de pícea azul + 2 gotas de rosa de Camasco + 1 gota de hierbaluisa. Masajear la zona del corazón y los pulmones con la palma de la mano izquierda en el sentido de las agujas del reloj.

●  Pulverizador del aura con aceites esenciales «verdes» con esta receta: en un frasco de 30 ml. de alcohol de 90º sin alcanfor (el de farmacias que no es apto para enjuague bucal), añadir 15 gotas de aceite esencial de verbena exótica + 10 de tsuga + 10 de pícea azul + 2 de rosa de Damasco. Rociar las palmas de las manos con la mezcla, inspirar profundamente y pasar las manos por el aura.

ACEITES ESENCIALES PARA EL CHAKRA DEL CORAZÓN

Verde manzana: albahaca, anís, árbol del té alimonado, caña de limón, cedro del Atlas (agujas), estragón, hierbaluisa, lima, melisa, mirto alimonado, verbena exótica.

Verde oscuro: abetos, albahaca, alerce, árbol del té alimonado, caña de limón, mejorana, melisa, menta bergamota, pícea azul, pícea negra, pinos, pistacho, tomillo linalol, tsuga.