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Aromaterapia Familiar: la Digestión

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El Tracto Digestivo: un cruce de caminos delicado de mantener

El sistema digestivo realiza múltiples funciones en nuestro organismo: digerir, asimilar, eliminar. Nos permite transformar la energía de la tierra que procede de los alimentos en energía que puede ser utilizada directamente por cada célula del cuerpo. El cerebro, los músculos y cada órgano, obtienen los nutrientes que necesitan para funcionar de la sangre y los líquidos intersticiales. Estos nutrientes son la última etapa de una verdadera alquimia que involucra un gran número de órganos, vísceras y enzimas… porque este sistema es la piedra angular de la buena salud, la más mínima disfunción puede tener un impacto resonante: molestias digestivas, trastornos de tránsito, dolores de cabeza, hinchazón, fatiga. A más largo plazo pueden incluso aparecer enfermedades degenerativas y autoinmunes, patologías de «ensuciamiento», como depresión, fibromialgia, diabetes, sobrepeso... e incluso patologías de «eliminación» en diferentes partes del cuerpo, como psoriasis, acné, colitis o enfermedad de Crohn.

Apoyar o Restaurar las Funciones Fisiológicas

Nuestros antepasados usaban hierbas en la cocina, de forma empírica, pero justa. De esta manera, mantenían a nivel fisiológico todas las funciones digestivas, es decir, la secreción de jugos enzimáticos, así como el trabajo hepático, pancreático e intestinal. Las molestias digestivas con mayor frecuencia tienen su causa en un exceso de grasas, carbohidratos y alcohol para metabolizar después de un abuso alimentario.

El hígado y el páncreas son los dos órganos principales de la digestión, junto con el estómago, por supuesto. La bilis y el jugo pancreático aseguran, entre otras cosas, el metabolismo de las grasas, y también la neutralización de la acidez procedente del estómago. Esta neutralización es esencial, ya que las enzimas digestivas sólo son activas en un medio alcalino. Después de que el estómago ha estado en el baño de ácido clorhídrico, el bolo alimenticio, ya bien digerido, pasa al duodeno. Al mismo tiempo, se recibe la bilis contenida en la vesícula biliar y el jugo pancreático. Por lo tanto, los problemas de hiperacidez (reflujo ácido, acidez de estómago, úlceras bucales e incluso apnea del sueño), pueden ser la señal de una incipiente debilidad hepática o pancreática, de ahí la necesidad de responder.

En la actualidad el conocimiento en materia de Aromaterapia científica, nos permite disponer de una amplia gama de aceites esenciales seleccionados específicamente en base a sus propiedades farmacológicas: colagogo y colerético (que estimulan la síntesis y la excreción de bilis), carminativo (que absorbe los gases), estomacal (que mejora la función digestiva en su conjunto).

La Madre Naturaleza está marcada por una inteligencia superior, las propiedades de los aceites esenciales nos lo recuerdan constantemente. Los aceites esenciales con fines digestivos son generalmente aceites con propiedades estimulantes para el conjunto del tracto digestivo y la totalidad de los jugos digestivos. De hecho, el hígado, el páncreas, el estómago y también el meteorismo (los movimientos intestinales que permiten el avance del bolo alimenticio) serán apoyados e incluso reequilibrados en su función. Cuando el momento de la digestión es sinónimo de sensación de fatiga postprandial, pesadez o hinchazón o incluso boca pastosa, es útil tomar algunos aceites esenciales por vía sublingual, es decir, de 1 a 2 gotas en un poco de aceite de lino o de colza, para mantener unos momentos en la boca y tragar, 10 minutos antes de las comidas. Los beneficios se aprecian desde la segunda o incluso la primera toma: el estómago se deshincha, la respiración se aligera y se recupera el tono.

Mantener la Flora Intestinal

Los aceites esenciales son naturalmente todos bifidógenos: respetan la flora intestinal y favorecen el equilibrio de las cepas bacterianas saprofitas. En los intestinos coexisten más de 400 cepas bacterianas diferentes, necesarias para la síntesis de ciertas vitaminas, para la protección contra bacterias patógenas y para la síntesis de anticuerpos. Ésta es en parte la razón por la cual, tras un tratamiento oral con aceites esenciales, uno se siente más fuerte y en mejor forma que antes de la aparición del problema a tratar: el universo intestinal se ha visto fortalecido, regenerado y reequilibrado. Incluso los aceites esenciales más antibióticos respetan estas poblaciones dentro del tubo digestivo, de una forma misteriosa, por cierto, ya que una Escherichia coli, por ejemplo, contenida en la orina, que normalmente es estéril, es destruida inmediatamente por el Orégano, la Ajedrea o el Ajowan.

El equilibrio de esta flora intestinal se mantiene principalmente por medio de una alimentación equilibrada y rica en verduras, cuidando la distribución de hortalizas de raíz (que sirven de prebióticos, es decir, alimentos con bacterias), hortalizas de tallo y hortalizas de hoja (que son fuente de probióticos naturales).

Una sinergia aromática bien equilibrada con fines digestivos, puede contener aceites esenciales obtenidos por la destilación de raíces, como el Jengibre, de otras partes aéreas, como tallos y hojas (como el aceite esencial de Menta piperita), y de la destilación de semillas, como el Eneldo o el Cilantro.

Saber Gestionar el Estrés

Más allá de toda esta alquimia de enzimas, de pH, de bacterias... para perfeccionar aún más la sutileza de este equilibrio, el sistema digestivo es muy inervado. El nervio neumogástrico lo conecta con el cerebro y le permite los reflejos de náuseas y vómitos al ingerir un alimento «a devolver», identificado como tóxico. Esta rica inervación hace que el tracto digestivo sea muy sensible a las emociones, a las molestias que cortan instantáneamente el apetito y, por supuesto, al estrés.

La implicación del estrés en las patologías digestivas está bien establecida. El Síndrome de colon irritable, la enfermedad de Crohn, la úlcera gástrica... todavía tienen una etiología mal establecida. Pero en conexión con una implicación emocional, inmunitaria, hormonal y neurológica... he aquí las cuatro dimensiones que definen el terreno de un individuo.

Por lo tanto, puede ser útil, para apoyar al tracto digestivo, recurrir también a los aceites esenciales del sistema nervioso, como la Manzanilla romana o la Mejorana dulce, que son los dos grandes aceites esenciales del estrés. Controlan todos los efectos del estrés sobre el organismo, sea cual sea su nivel de impacto: aparato digestivo, aparato respiratorio, aparato circulatorio...

Con un propósito preventivo, se pueden aplicar de 4 a 6 gotas en total de uno u otro aceite (o una mezcla de ambos) sobre el estómago, diluidas en un poco de aceite vegetal, de 2 a 3 veces al día, y depositar además 1 gota en la cara interna de las muñecas para respirar profundamente. Esto reequilibrará el sistema nervioso y borrará progresivamente la impregnación adrenérgica responsable de los efectos nocivos del estrés.

Sinergia para el Equilibrio del Sistema Digestivo

Propiedades: estimulante y tónico digestivo, antiespasmódico, antiinflamatorio intestinal, carminativo, colagogo y colerético, eupéptico.

● Aceite esencial de Menta piperita: 1,3 ml (unas 60 gotas)
● Aceite esencial de Jengibre: 1,1 ml
● Aceite esencial de Cilantro: 0,6 ml
● Aceite esencial de Albahaca exótica: 1,1 ml
● Aceite esencial de Eneldo: 0,6 ml
● Aceite esencial de Limón: 0,6 ml

Preparación: en un frasco de vidrio tintado azul o ámbar de 10 ml, equipado con cuentagotas, colocar los aceites esenciales en la cantidad indicada, cerrar y agitar.

Uso: tomar 2 gotas de la mezcla en un poco de aceite de lino antes de las comidas, 2 a 3 veces al día. En uso puntual o en una cura de 10 días.

Indicaciones: digestión difícil, hinchazón, mal aliento, boca pastosa, fatiga postprandial, estreñimiento, reflujo ácido, acidez de estómago, piel opaca.

Contraindicaciones: niños menores de 6 años, personas epilépticas, mujeres embarazadas y lactantes, extirpación de la vesícula biliar.

El Eneldo: «la copa de champagne» de la Digestión

El aceite esencial de eneldo, con su fragancia ligera y dulce, es un magnífico aliado de la digestión. Estimula el hígado y el riñón, promueve el buen funcionamiento de los dos principales filtros de limpieza del cuerpo.

En previsión de una comida abundante, es muy útil tomar un poco el día anterior por vía sublingual, es decir: 2 gotas debajo de la lengua diluidas en un poco de aceite de lino, por la mañana y al mediodía (para evitar la noche, podría estimular demasiado). Estimulará por adelantado todos los jugos digestivos, aumentará la peristalsis y optimizará todas las etapas de la digestión. En prevención, pero también en caso de molestias digestivas, acompaña además la esfera emocional durante los períodos de luto, donde la tendencia es a la depresión.

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